Sandra Ignaccolo (en poesías)

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Wednesday, October 30, 2013

Ilusión en venta



Autora: Sandra Ignaccolo 
Bs. As (Arg) 
Derechos de autor en vigencia


Monday, October 28, 2013

La hoja de otoño





















LA HOJA DE OTOÑO
José D. Cercas
(España)



La hoja terrenal, madura y blanquecina,
se desliza, con el viento, por las alturas.
-Una vez más y seré libre- Piensa,
mientras la suavidad de la brisa la eleva
hacia la lejana altivez de la nube.
Debajo, su árbol natal, la naturaleza.
Debajo, el bosque que afirma su vínculo de hierro.
Debajo, el candor del suspiro que llama a los enamorados.
Debajo, la sementera que fluye bajo la sórdida afonía del agua.

La hoja terrenal, sigue su viaje,
ahora roza y lame el vértigo de los pájaros.
Avista el humo que cubre los tejados.
El otoño que silva su vocabulario en la noche.
El ardor de la casas que fluye por las ventanas.
La farola que se enciende a lo lejos
y unos niños que cantan bajo la luna.

¡Llueve!
Las gotas tocan su pecho reseco,
se siente frágil y cae sobre la tierra.
Ahora vuelve, para siempre, al polvo sin la vida.


3 HORAS, 16 MINUTOS y 30 SEGUNDOS


          

           Charles Bukowsky
           (Usa)

    Se supone que soy un gran poeta
    Y tengo sueño por la tarde,
    Sé que la muerte es un toro gigantesco
    Dispuesto a embestirme
    Y tengo sueño por la tarde.
    Sé que hay guerras y hombres que pelean en el ring,
    Sé que hay buena comida, buenos vinos, buenas mujeres
    Y tengo sueño por la tarde
    Me inclino hacia el sol tras una cortina amarilla
    Y me pregunto a dónde habrán ido las moscas del verano,
    Recuerdo la muerte tan sangrienta de Hemingway
    Y tengo sueño por la tarde.
    Algún día no tendré sueño por la tarde
    Algún día escribiré un poema que encenderá volcanes
    En las colinas que están ahí fuera
    Pero ahora mismo tengo sueño por la tarde
    Y alguien me pregunta "Bukowski, ¿qué hora es?"
    Y yo contesto "3 horas, 16 minutos y 30 segundos".
    Me siento muy culpable, me siento asqueroso, inútil,
    Demente, tengo sueño por las tardes
    Están bombardeando iglesias, bien, eso está bien
    Los niños montan ponies en los parques, eso está bien
    Las bibliotecas están llenas de miles de libros sabios
    Hay música grandiosa encerrada dentro de la radio
    Y yo tengo sueño por la tarde,
    Tengo una tumba dentro de mí diciendo
    "Va, deja que lo hagan los demás, déjales que ganen",
    Déjame dormir
    El ingenio está a oscuras
    Barriendo la oscuridad como una escoba
    Me voy donde han ido las moscas en verano
    Intentad atraparme.
     
    * nacido en Alemania

Saturday, January 26, 2013

La casa

Cesare Pavese
(Italia)



L'uomo solo ascolta la voce calma
con lo sguardo socchiuso, quasi un respiro
gli alitasse sul volto, un respiro amico
che risale, incredibile, dal tempo andato.

L'uomo solo ascolta la voce antica
che i suoi padri, nei tempi, hanno udita,
chiara e raccolta, una voce che come il verde
degli stagni e dei colli incupisce a sera.

L'uomo solo conosce una voce d'ombra,
carezzante, che sgorga nei toni calmi
di una polla segreta: la beve intento,
occhi chiusi, e non pare che l'abbia accanto.

È la voce che un giorno ha fermato il padre
di suo padre, e ciascuno del sangue morto.
Una voce di donna che suona segreta
sulla soglia di casa, al cadere del buio.



Poema del renunciamiento

José Ángel Buesa
(Cuba)



Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
- el tormento infinito que te debo ocultar-,
te diré sonriente: «No es nada... ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!


Soy yo


Guillermo Magliarelli
Bs. As (Arg.)